La circunscripción 65 de Arroyo Muerto Norte, perteneciente a la localidad de Gastón en el municipio Majibacoa, se ha convertido en un ejemplo palpable de cómo el trabajo comunitario integrado puede generar impactos reales y sostenibles en la vida de las personas.A través de una gestión articulada entre el delegado, las organizaciones de masas y el pueblo, se han alcanzado resultados significativos en diversos frentes del desarrollo local.

Uno de los pilares fundamentales ha sido la mejora en la prestación del servicio educacional. Gracias al esfuerzo conjunto entre la comunidad y las instituciones, se ha logrado fortalecer el vínculo escuela-familia, garantizar la cobertura docente y mejorar las condiciones materiales de los centros educativos. Este avance no solo se traduce en cifras, sino en rostros: niños que aprenden en ambientes más dignos y maestros que se sienten respaldados por su entorno.
La integración de las organizaciones de masas en torno al delegado ha sido clave para dinamizar la participación popular. La FMC, los CDR, la ANAP y otras estructuras han asumido un rol activo en la identificación de problemas, la movilización de recursos y la ejecución de soluciones. Esto ha permitido que los planteamientos de la población no queden en el olvido, sino que se conviertan en acciones concretas.
En este sentido, la atención a casos sociales ha sido uno de los logros más sensibles y humanos. No se ha limitado a la entrega de financiamiento o prestaciones monetarias, sino que se ha acompañado de recursos materiales que dignifican la vida de las personas: juegos de sala y comedor, colchones, coesprines, sábanas, toallas y fundas. Cada entrega ha sido más que un objeto: ha sido una muestra de que el Estado y la comunidad no abandonan a los suyos.
La producción en patios y parcelas también ha mostrado resultados alentadores. Familias que antes dependían exclusivamente del mercado ahora cultivan sus propios alimentos, contribuyendo a la seguridad alimentaria local. Este esfuerzo ha sido acompañado por asesoría técnica, entrega de semillas y seguimiento constante, lo que ha permitido consolidar una cultura de autosuficiencia y responsabilidad.
El trabajo con la niñez y los jóvenes ha sido otro frente de acción priorizado. Se han desarrollado actividades culturales, deportivas y educativas que promueven valores, identidad y sentido de pertenencia. Los jóvenes no solo participan, sino que lideran iniciativas, demostrando que son protagonistas del presente y no solo del futuro.
La evaluación de estos resultados contó con la presencia de la dirección de la Asamblea Municipal, miembros del Consejo de la Administración y directores de entidades. Este espacio permitió no solo valorar lo alcanzado, sino también proyectar nuevas metas y reconocer a los más destacados. Porque en cada logro hay nombres, rostros y esfuerzos que merecen ser visibilizados.
La experiencia de Arroyo Muerto Norte demuestra que cuando hay voluntad política, compromiso comunitario y articulación institucional, el Trabajo Comunitario Integrado deja de ser una consigna y se convierte en una herramienta transformadora. Majibacoa avanza, y lo hace desde sus raíces: el pueblo.


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